Antonio Ramirez tiene 32 años y fue deportado después de trienta años en Estados Unidos. Antonio llegó a los Estados Unidos cuando sólo tenía pocos meses de nacido. Vino de México, cruzando la frontera junto a su madre .
Lamentablemente nunca recibió apoyo de su padre y esto lo afectó en su juventud y adolescencia. Eventualmente se casó con Eva Muñoz con quien tuvo dos hijas, Elena y María, que ahora tienen 6 y 8 años respectivamente. Eva tenía ya una hija de una relación previa, Evelyn de 10 años, a la cual Antonio adoptó como propia.
Su suegro, Don Trinidad Muñoz, nos cuenta que en el 2009, lo paró la policía por una infracción de trancito y fue trasladado a un centro de detención. Aquí lo mantuvieron preso por varios meses hasta que finalmente en Junio fue deportado a su natal México.
Antonio tiene tres hijas, a las cuales no puede mantener económicamente porque el sueldo que gana en Tijuana, 200 dólares al mes, no le alcanza ni para sustentar sus propias necesidades básicas.
Como consecuencia de la deportación de Antonio, Eva no pudo seguir pagando las mensualidades de la casa que habían comprado. Esto causó que el banco le quitara su vivienda. Eva ahora está tratando de sostener a sus hijas mientras trabaja limpiando oficinas en la ciudad de Boise, Idaho. Su sueldo apenas alcanza para pagar la renta, comida y los útiles escolares para la educación de sus hijas.
Evelyn, la hija mayor, está viviendo con sus abuelos temporalmente hasta que la situación económica de Eva mejore. Don Trinidad nos cuenta que Evelyn, en su inocencia y preocupación por la situación familiar, le dice a su mamá que si ella es deportada, quisiera ir a vivir con su papá en México.
Por su parte, Antonio no quiere arriesgarse a cruzar la frontera nuevamente puesto que en caso de que lo detengan, puede pasar mucho tiempo en la cárcel.