Lo que más me ha afectado es vivir con el sentimiento de estar encerrada en una jaula, debido a la situación en la que nos encontramos mi esposo y yo. No podemos regresar a casa, no tenemos licencias de conducir o permiso para trabajar y eso nos limita como personas, pero también nos da fuerza para luchar por lo que creemos.
Vivimos con miedo, con temor a que nos detenga la policía, que nos deporten y tengamos que dejar solos a nuestros hijos, o que detengan a mi esposo y yo me quede sola. Vivo con miedo cada día. Cada vez que mi marido llega más tarde de lo habitual, en vez de pensar “seguro le tocó tráfico” o “quizá le pidieron que se quedara más tarde”, mi corazón inmediatamente se pregunta “¿será que lo deportaron? ¿lo detuvieron y está arrestado?” Esto sucedió cuando nació mi primer hijo. Detuvieron a mi esposo y le quitaron el carro. Mi vida depende de lo que aquí suceda, y en cómo vivamos cada día. Ambos somos indocumentados pero somos buenas personas, vamos a la iglesia, intentamos adaptarnos, pero aún así la gente nos discrimina y piensa que somos menos que ello, y eso deja huella.
Yo he vivido en Estados Unidos por 3 años y mi esposo por 6. Tenemos un hijo que tiene 2 años y nos da miedo que nos deporten y que no podamos volver a ver a nuestro bebé. Yo no vine por motivos económicos, yo tenía un buen trabajo en México, pero vine para estar con mi esposo. Hace dos semanas tuve que dejar de trabajar porque el gerente nos pidió que nos escondiéramos por un tiempo. Teníamos miedo de que fuera ICE. Al final resultó que era el IRS, tuve miedo de pensar que estaba trabajando para un negocio que infringía la ley. Estoy embarazada de nuevo, y no quiero que esta situación nos afecte a mí o a mi bebé.
Me da frustración que un país tan maravilloso como Estados Unidos nos esté usando de esta manera. Nosotros como latinos contribuimos a la economía, somos importantes; somos más que un voto para aquellos que buscan puestos públicos. Como muchos otros, pienso que los políticos sólo buscan el voto de nuestra comunidad, pero después de las elecciones se olvidan de nosotros y de las promesas que nos han hecho. Estamos siendo utilizados para fines políticos y están coartando las posibilidades para nosotros y para nuestro hijos, y lo que más nos afecta son las limitaciones a las que nos sujetan. Los senadores se justifican diciendo que sólo siguen la ley ¿porqué no ven que tienen que hacer más que sólo eso? Mira en lo que se han convertido nuestros países natales, en lo que se han convertido a causa del poder político; es hora de que cambien todo esto. A pesar de que vivimos en California y no en Arizona, la Ley SB 1070 realmente nos asusta – es como si fuéramos esclavos de nuevo, con derechos limitados, y la gente tiene miedo hasta de salir por la puerta de su casa.